El sueño para lo más pequeños: cómo ayudarles a dormir

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Artículo en el que veremos las posibles causas de alteraciones en el sueño de los más pequeños de la casa y cómo ayudarles a dormir


Como todos sabemos, conseguir que un bebé o un niño duerma toda la noche entera puede ser una tarea difícil, aunque para los más afortunados es bastante sencillo. En este artículo vamos a ver cuáles son algunos de los factores que pueden provocar que el bebé o el niño no duerma bien y cómo intentar solucionarlo para ayudarle a conciliar el sueño.

Primero debemos tener claro que, dependiendo de la edad del niño, las horas de sueño que éste va a necesitar son diferentes. Por eso, mientras que un bebé durante los tres primeros meses de vida necesita dormir mucho tanto de día (puede llegar a hacer muchas siestas de 3 horas) como de noche, los bebes entre los 4 y 8 meses duermen más por la noche y sólo suelen hacer 3 o 4 siestas de día. A partir de los 8 meses, el sueño vuelve a cambiar y ya sólo hacen dos siestas por el día. A partir del año, el niño tiene que dormir unas 12 horas al día, repartiéndolas en una sola siesta después de comer (de una o dos horas) y el resto durante la noche.

Teniendo en cuenta esto, vamos a ver algunos de los factores que más pueden afectar a los niños a la hora de dormir.

El ruido

El ruido en sí no es lo que perturba el sueño del niño, sino el paso de un ruido constante a uno repentino. Lo explicamos. El bebé, desde que está en el útero de su madre, está percibiendo muchos ruidos, desde el latido del corazón de su madre hasta la voz de su padre. Esto hace que el bebé esté acostumbrado a percibir diferentes ruidos constantemente. ¿Qué ocurre cuando el ruido es repentino? El niño puede alterarse. Cuando hablamos de ruido repentino, nos referimos al paso de un coche o una moto por la calle, a un golpe en el suelo… Ruidos que, estando tranquilo o relajado, pueden llegar a asustarle. Por eso, cuando en verano tenemos la ventana abierta de la habitación del bebé, es bueno poner una mosquitera o un toldo que amortigüe el ruido.

El calor

Quizá el peor de los enemigos a la hora de dormir tanto para los niños como para los adultos. Pese a que pensemos que es mejor que el bebé duerma sólo con el pañal, es importante que su pecho no se quede frío puesto que podría resfriarse. Por eso es importante que, aunque haga calor, tapemos al bebé el tórax con una camiseta, una muselina o una sábana fina. Según se vaya haciendo más mayor, podemos dejarle dormir con menos ropa.

Los cambios de hábito o rutina

Todos los grandes cambios en los hábitos o la rutina de los niños, les pueden causar cierto estrés que desembocará en un sueño más ligero e irregular. Algunos de estos cambios pueden ser las vacaciones, el destete, quitarse el pañal, abandonar el chupete… Quizá el verano puede ser el mejor momento para realizar todos estos cambios, pero hay que tener en cuenta que el sueño de los niños también puede estar alterado por el calor y el ruido, tal y como hemos comentado antes. Por este motivo, es mejor realizarlos cuando el niño esté preparado, independientemente de la época en la que nos encontremos.